SANTA CATALINA DE SIENA

SANTA CATALINA DE SIENA

lunes, 20 de junio de 2011

MEDITACIÓN SOBRE CÓMO SACAR PROVECHO DE LAS ENFERMEDADES (por san camilo de lelis)

I. Dios nos envía a menudo enfermedades para retirarnos del pecado, para hacer que llevemos una vida más santa y, para que, mediante la meditación de la muerte, merezcamos una más alta recompensa. Agradezcamos  pues, la enfermedad tanto como la salud, porque las aflicciones son presentes de Dios, menos agradables, sin duda, pero con frecuencia más útiles que la prosperidad. Repitamos con Job: Si hemos recibido los bienes de manos del Señor, ¿por qué no habríamos de recibir también los males?
II. Dirijámonos a Dios y roguémosle como el mismo Jesucristo rogó al Padre eterno en el Huerto de los Olivos:“Padre mío, si ésa es vuestra voluntad, si vuestra gloria y mi salvación lo piden, cúrame, consuélame”. Cuando así hayas invocado a Dios, déjalo hacer y confórmate con lo que pueda sucederte. Por duras y penosas que sean nuestras aflicciones, todavía sufrimos menos de lo que merecemos (Salviano).
III. Si Dios te deja en ese estado de sufrimiento, alábalo, agradécele, adora su amable Providencia; si te cura, acuérdate de que es para que lo sirvas. Cuídate de no pecar más; es la advertencia que daba Jesucristo a los enfermos que sanaba. Cumple todas las buenas resoluciones que hiciste y no pagues con ingratitud a tu amable bienhechor.
Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz;sin embargo, no se haga como yo quiero sino como tú quieres.
(Mateo 26, 39)
Después de una juventud disipada, San Camilo se convirtió a la edad de 25 años, y más tarde comenzó sus estudios para llegar a ser sacerdote y poder así asistir más útilmente a los enfermos en trance de muerte. Fue con este objeto que fundó la Orden de los Clérigos regulares. Soportó, a su vez, con inalterable paciencia, cinco enfermedades sumamente penosas, que él llamaba las misericordias del Señor. A menudo se lo oía repetir estas palabras de San Francisco de Asís: “Tan grande es la felicidad que espero, que todas las penas se convierten para mí en motivo de alegría”. Durmiose en el Señor el 14 de julio de 1614, a la hora que él mismo había predicho.


Oraciones a SAN CAMILO DE LELIS (patrón de los Enfermos)

ORACIÓN:


Camilo de Lellis, santo protector de los enfermos: te rogamos con el mayor fervor que nos ayudes en esta tribulación alcanzándonos del Señor la salud del alma y del cuerpo, alivio en los dolores y conformidad con la voluntad de Dios para que recobrando la salud tributemos al Señor ferviente acciones de gracias.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


ORACIÓN:


Señor, pequeños y pobres somos, como Camilo. ¿Cuándo escucharemos tu voz y haremos algo parecido a lo que él hizo? ¿Cuándo dejaremos la vida cómoda y pasional para volvernos a ti, a imitación del hijo pródigo, dispuestos incluso a escalar la montaña de la santidad? Sabemos que eso solamente se logra cuando se actúa con entrañas de amor, de paz, misericordia, compasión, solicitud por los demás, compañía del que sufre y llora... Ocasiones para ello tendremos hoy, como ayer, pues el mundo nos sigue ofreciendo oportunidades para que reflexionemos seriamente y cambiemos el rumbo de nuestra vida, acercándonos al “hombre nuevo” que modeló Jesucristo con su vida y mensaje.


Si Camilo se hizo santo “porque amó y se entregó a los demás”, ¿por qué no podemos hacer nosotros lo mismo? Danos tu gracia. Amén.


ORACIÓN:


Glorioso San Camilo, celestial protector de los enfermos, a ti acudo con confianza implorando que intercedas ante Jesucristo, quien paso por el mundo curando, aliviando y fortaleciendo la fe de quienes lo buscaban, y me concedas el favor que necesito 8 petición por un enfermo y momento de silencio).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Glorioso San Camilo, ruega por Nosotros.

TRIDUO A SANTA CATALINA DE SIENA

TRIDUO A CATALINA DE SIENA


29 abril: Con Catalina, seamos una nueva presencia
en estos nuevos tiempos.


Catalina de Siena no es la mujer de un siglo, ni de una corriente histórica. No es una concreción, ni una idea mística.
Catalina es una síntesis de todos los gritos, de todos los amores, de todas las corrientes y de todas las filosofías.
Catalina es una llama viva sacada de aquel FUEGO que vino a traer Cristo. Y el fuego no es de un momento ni representa una corriente filosófica, ni pasa de moda, ni tiene épocas especializadas en la historia.
Su ardor es para nosotras un fuego de amor, para buscar soluciones, para construir la paz, para promover la solidaridad, para crear comunión entre nosotras y con los demás, para dar y para darnos.
El fuego es de ayer, de hoy, de mañana, de siempre. Catalina es un mensaje de fuego. El valiente que se acerque, ya sabe lo que le toca, ARDER.


ORACIÓN AL COMENZAR


Señor Dios nuestro, que diste a Catalina de Siena el don de entregarse con amor a la contemplación de la pasión de Cristo y al servicio de la iglesia, haz que, por su intercesión, el pueblo cristiano viva siempre unido al misterio de Cristo, para que pueda rebosar de gozo cuando se manifieste su gloria. Amén.


DÍA I


Del conocimiento de Dios y de sí, nace la verdadera comunión con Dios y con el hermano.


En esta experiencia profunda el alma encuentra el amor perfecto que se tiene a Dios, al prójimo y a la comunidad.
Amor que revela a Dios Padre por medio de Jesús; Jesús lo revela por medio de su sangre.
Este tesoro de gracia que recibimos exige respuesta, por eso exhorta con insistencia a su amigo Esteban de Conrado Maconi, en la carta 320, diciendo:


A- (...) Gózate en ella (tribulación) y hasle cara con ardoroso deseo y dulce gratitud a la divina bondad cuando le plazca darte tan grandes dones, lo que hará cuando te vea capacitado para recibirlo. Despiértate, hijo, despierta, de la tibieza de corazón y zambúllelo en la sangre para que arda en el horno de la caridad divina, de modo que abomine las practicas de niños, se enardezca para hacer todo valiente, se meta en el campo de batalla para hacer grandes gestas por Cristo crucificado y combata con valentía. Porque dice Pablo que no será coronado sino el que lealmente hubiera combatido (2Tim 2,5) (...)


Hoy Catalina se dirige a nosotros y también nos pide que despertemos en un compromiso concreto con la comunidad.


B- Leemos en el documento Navega Mar Adentro:


"(...) La comunión con la Trinidad nos interpela y nos convoca a estrechar vínculos. Por eso, el Papa nos ha recordado que hace falta promover la espiritualidad de la comunión, que parte de nuestra comunión con Dios antes de programar cualquier acción pastoral concreta (12)
(...) Esta espiritualidad de comunión nos permite valorarnos unos a otros de corazón y apreciar la riqueza de la unidad en la diversidad. (...) Y cuando caemos en la tentación de hacernos daño, ella nos mueve a optar una vez más por la reconciliación (13)
(...) de este modo podremos ser testigos de Jesucristo en nuestra patria y ofrecer el signo del amor que estimule un estilo de sociedad más fraterna, justa y solidaria. (14)"


C- Miremos nuestra vida a la luz de Jesús, Catalina y el Magisterio:


-¿Cómo asumimos los desafíos (luchas) que la vida nos presenta a diario?
-¿Somos promotores de comunión y fraternidad donde nos encontramos?


DÍA II


Catalina expresa su deseo de Dios en la fuerza con que exhorta a la conversión.


Catalina vive con intensidad su unión con Dios y así transmite esa misericordia que ha gustado.
En su corazón germinan estas realidades, esa sed y deseo de Dios, Jesús esta con ella y él lo dijo: "quien tenga sed que venga a mí y beba" (Jn. 7,37). Y estas son las enseñanzas que le dirige a Sano de Maco en la carta 69.


A- (...) En todas estas circunstancias estará fuerte en razón de estas tres columnas (amor, fe y confianza). Obremos como la Cananea, al ver pasar a Cristo por nuestra alma. En virtud del santo y verdadero deseo volvámonos a él con verdadera contrición y digamos: "Señor, libra a mi hija, esto es, a mi alma, porque el demonio la molesta con muchas tentaciones y pensamientos desordenados." ... Si con fe, paciencia y esperanza confiamos en poder sufrirlo todo por Cristo crucificado, diremos con San Pablo: 'lo puedo todo, no por mí, sino por Cristo que esta en mí, que me da fortaleza' (Fil. 4,13). Entonces oiremos aquella dulce voz 'quede sana tu hija, o sea, tu alma, según tu lo quieres'.
Aquí se manifiesta la bondad divina, el tesoro dado al alma, sin medida, el del propio y libre albedrío, de modo que ninguna criatura puede obligar a un pecado mortal si ella no lo quiere.


B- Leemos en el documento Navega Mar Adentro:


"No podemos olvidar que Dios quiere la felicidad de cada ser humano. El creo todo para que lo disfrutemos, para que a nadie le falte lo necesario. Imitando su generosidad que se manifestó hasta el fin en la entrega de Jesucristo, los creyentes queremos ser instrumentos de su vida para los demás. Por eso, venciendo la tentación del egoísmo intentamos salir de nosotros mismo, revistiéndonos de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia para procurar la felicidad de los hermanos." (10)


C- Miremos nuestra vida a la luz de Jesús, Catalina y el Magisterio:


-¿Respetamos el proyecto que Dios tiene para cada una/o ?
-¿Ayudamos a los hermanos y hermanas, para puedan vivir este proyecto en libertad, fraternidad y solidaridad?


DÍA III


Catalina siempre actual.


Catalina no se resigna ante las situaciones de pecado que vive la sociedad de su tiempo, al contrario, "entró con paso firme y palabras ardientes en el corazón de los problemas eclesiales y sociales de su época". Comunica con firmeza y amor a cada uno el tesoro de gracia que posee estableciendo en todo su accionar una hermosa relación de comunión altamente enriquecedora.
En este servicio comunica la Vida que posee y crece enriqueciéndose en el intercambio recíproco con el hermano; y de esta manera se prepara para servir con más intensidad y ardor apostólico.
Catalina no propone una visión rígida y moralizantes del cristianismo, sino una percepción teocentrica de la salvación, de la conversión y de la vida humana unida a la misión.


A- "Sobre todo Catalina luchó por la paz. Estaba convencida de que "ni con espada ni con guerra ni con crueldad" se podía lograr el bien, sino "con la paz y humilde y continua oración" (D15) Pero nunca sacrifico la verdad o la justicia por una paz fácil o a bajo precio. Buscar la paz sin la justicia es como poner bálsamo en una llaga que debe ser cauterizada (C268). Sabia que ser pacificado significaba seguir los pasos de Cristo que hizo la paz entre Dios y la humanidad. Por esta razón, el pacificador debe compartir el mismo destino de Cristo. Catalina nos invita a tener el coraje de ser pacificadores."


(De la carta del Maestro de la Orden, T Radcliffe op sobre Sta. Catalina.)






B- Leemos en el documento Navega Mar Adentro:


"La ruptura entre evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo. En efecto, nadie puede negar que en las ultimas décadas la crisis se ha profundizado. No estamos solo en una época de cambios, sino ante un cambio de época que compromete seriamente la identidad de nuestra nación. Y no obstante el contexto negativo que ofrece la crisis mundial, asumimos el desafío de reconstruir la nación desde el conjunto de valores donde nuestra cultura hunde sus cimientos" (24)
"(...) aunque hay excepciones, sobre todo entre los mas humildes, lo común es que no nos integramos con entusiasmo a emprendimientos comunitarios que suponen trabajar en equipo, formular proyectos en común y superar individualismos." (25)




C- Miremos nuestra vida a la luz de Jesús, Catalina y el Magisterio:


Catalina será actual en la medida en que nosotros/as asumamos sus enseñanzas y las pongamos en práctica:


-¿Tenemos el coraje de asumir, como Catalina, la misión de ser pacificadoras en la comunidad, la iglesia y la sociedad?
-¿Sabemos asumir, sostener e integrarnos en proyectos comunes que respondan a la necesidad del hombre de hoy?




ORACIÓN AL CONCLUIR


Santa Catalina, tu que mereciste asemejarte a Cristo que sufre por salvar a los hombre, y que fuiste devorada por el amor a la paz, ruega a Dios con la fuerza de tu fidelidad y de tu amor para que sepamos hacer su voluntad, de la que deriva nuestra paz. Amén.


Letanía a Catalina de Siena


Santa María, nuestra Madre, ruega por nosotras
Santo Domingo,
Santa Catalina de Siena,
Santa Catalina, benévola madre de los pobres,
Santa Catalina, dulce madre de los que sufren,
Santa Catalina, misericordiosa madre de los enfermos,
Santa Catalina, refugio de los que sufren,
Santa Catalina, intercesora de los pecadores,
Santa Catalina, rosa de paciencia,
Santa Catalina, modelo de humildad,
Santa Catalina, modelo de castidad,
Santa Catalina, recipiente de gracias,
Santa Catalina, ardiente promotora del honor de Dios,
Santa Catalina, espejo de santidad,
Santa Catalina, ejemplo de clemencia,
Santa Catalina, gloria de la Orden de Predicadores,
Santa Catalina, fecunda madre espiritual,
Santa Catalina, promotora de la paz,
Santa Catalina, discípula de Jesús,
Santa Catalina, recompensada ampliamente por sus esfuerzos y méritos.


ORACIÓN A SANTA CATALINA


Catalina de Siena mujer de Dios, doctora de la iglesia,
a ti acudimos hoy con sentimientos de respeto y veneración.


Te proclamamos ideal de nuestras vidas, meta, inspiración y fuerza nuestra, porque supiste aspirar a un ideal de mujer orante y apóstol, tal como necesitábamos ver a la mujer en la Iglesia y en el mundo de hoy. Te consagraste a Jesús y serviste a su Iglesia en plena desunión.


Enséñanos Catalina, como mística y doctora a ser humildes y valientes, serviciales y fraternos, comprometidos y perseverantes, firmes y esperanzados, alegres y profundos, ilusionados y luchadores.


Enséñanos a ser como tú, mediadores de unidad, instrumentos de paz, defensores de la justicia, amantes del diálogo con Dios y los hermanos.


Concédenos la gracia de alcanzar nuestra meta, en la Iglesia y en el mundo de hoy que nos reta y espera. Y haz que no defraudemos su esperanza e ilusión, para gloria de Jesucristo y el bien de nuestro pueblo. Amén.
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SANTA CATALINA DE SIENA 1347-1380




[Estampa antigua de Santa Catalina de Siena recibiendo el Sagrado Corazón de Jesús]
  • Festividad: 29 de abril.
  • Terciaria dominica.
  • Proclamada Doctora de la Iglesia el 4 de octubre de 1970.
  • Fecha canonización: 1461 por el papa Pío II.
  • Patrona: contra el fuego, prevención de incendios, bomberos, abortos, enfermeras, personas ridiculizadas por su fe, tentaciones sexuales, tentaciones, enfermedades, Europa, Italia, Siena.

ORACIONES A SANTA CATALINA DE SIENA

ORACIÓN A SANTA CATALINA

¡Oh gloriosa virgen Catalina!, a medida que os consideramos reconocemos en vos a la Mujer Fuerte de los Libros Santos, el prodigio de vuestro siglo, la antorcha luminosa de la Iglesia, la criatura dotada de incomparables dones y que supo reunir las dulces y modestas virtudes de las vírgenes prudentes a la intrepidez y al valor de los héroes. Volved, os rogamos, desde el cielo, vuestros ojos sobre la barca de Pedro, agitada por la tempestad, y sobre su augusto jefe, que ora, vela, gime, exhorta, combate y espera. Mostrad hasta donde llega vuestro poder cerca de Dios, obteniéndonos a todos el celo para adelantar en las virtudes evangélicas, especialmente en la humildad, la prudencia, la paciencia, la bondad y la diligencia en la práctica de los deberes de nuestro estado.
Mantened la concordia de nuestra gran familia y convertid a la Fe a los incrédulos del mundo entero; obtened para nuestra patria la paz verdadera, es decir cristiana, para nuestra Santa Madre la Iglesia el triunfo completo sobre el mal, por la Verdad, el sacrificio y la caridad. Amén.


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NOVENA BREVE

Oh maravilloso portento de la Iglesia, virgen seráfica, Santa Catalina, por tu extraordinaria virtud y el bien que lograste para la Iglesia y la sociedad, eres aclamada y bendecida por todo el mundo. Oh, vuelve tu generoso rostro hacia mi, quien, confiado en tu poderoso patrocinio, te llama con todo el ardor y afecto suplicándote que obtengas, a través de tus plegarias, los favores que tan ardientemente deseo (pedir aquí lo que se desea).
Tu, que fuiste una víctima de la caridad, que para beneficiar a tu prójimo obtuviste de Dios los más asombrosos milagros llegando a ser la alegría y la esperanza de todos, tu no puedes dejar de ayudar escuchando las oraciones de aquellos que a tu corazón acuden -el corazón que recibiste del divino redentor en éxtasis celestial.
Si, oh seráfica virgen, demuestra una vez más prueba de tu poder y de tu resplandeciente caridad, para que tu nombre sea por siempre más bendito y exaltado. Concédenos, que habiendo experimentado tu más eficaz intercesión aquí en la tierra, podamos un día darte las gracias en el cielo y disfrutar contigo de la felicidad eterna. Amén


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ORACIÓN

Bendita y amada del Señor, y gloriosa santa Catalina: por aquella felicidad que recibisteis de poder unirte a Dios y prepararte para una santa muerte, alcanzadme de su divina Majestad la gracia de que purificando mi conciencia con los sufrimientos de la enfermedad y con la confesión de mis pecados, merezca disponer mi alma, confortándola con el trance terrible de la muerte, y poder volar por ella a la eterna bienaventuranza de la gloria. Así sea.Tomado de: oraciones a santa catalina de siena

QUIEN FUE SANTA CATALINA DE SIENA

Nació en Siena (Italia) el 24 de marzo de 1347, penúltima de los veinticinco hijos del tintorero Jácomo Benincasa y de Lapa Piacenti. A los 7 años, en compañía de su hermano Esteban, en Valle Piatta. levantó sus ojos y vió sobre la torre de la iglesia de Santo Domingo, un trono resplandeciente en el cual estaba nuestro Señor revestido de hábitos pontificales y con tiara, y a sus lados los apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan. La miró el 

Señor y la bendijo. Visión profética que anunciaba la misión de Catalina en bien del papado.
Pronto nació la idea de hacerse Terciaria dominica. Le gustaba sobremanera la vida de los dominicos, empleada en estudiar, orar y predicar. En algún momento incluso pensó en vestirse de niño para entrar como novicio. Jácomo, su padre, vió un día una blaca paloma que entró donde ella estaba orando y se le puso quieta en la cabeza. Le abrió esto los ojos para ver que su hija era objeto de complacencias divinas y desde entonces prohibió que la molestasen. A los dieciseis años obtuvo el permiso paterno para entrar con las Terciarias. Al verse con el hábito de una Orden de Penitencia, redobló sus mortificaciones que comenzaron desde muy niña. Su abstinencia era asombrosa, su cama, el suelo o una tabla, y usaba cilicio y disciplinas.
Continuó socorriendo a los pobres sin descanso, y hasta el mismo Cristo se le presentó un día en la figura de un forastero que le pidió ropa. Después se le aparece como Jesús y le regala un vestido como prenda del que le dará en la gloria. Tenía frecuentes visiones de Jesús y santos; un día se le presentó Jesús y le dijo:
"Puesto que has dejado los placeres y diversiones del mundo por amor a mí, quiero desposarme contigo".
Al punto entraron en ese bendito cuarto, la Santísima Virgen, San Juan Evangelista, San Pablo Apóstol, Santo Domingo y el Rey David con su arpa. La Madre de Dios tomó la mano de Catalina y se la presentó a Jesús para que le diera la suya, pidiéndole que se desposara con la Santa. Así lo hizo Jesús, y tomando un anillo se lo puso en el dedo diciéndole: Yo, tu Creador y Salvador te desposo conmigo en la fe; consérvalo puro hasta que celebremos las bodas eternas en el cielo.
La ceremonia terminó y el anillo quedó en el dedo para siempre, aunque sólo ella lo veía. A su casa llegaban justos, pecadores, jávenes, maduros, sacerdotes, religiosos, nobles, sabios, hombres de toda condición en busca de luces y en ruego de ser convertidos. Todos, aún los soberbios o curiosos que iban por probarla, se retiraban seducidos y totalmente cambiados. Le concedió Jesús la gracia de permutar las penas de otros si las asumía ella; así su propio padre fue preservado de ir al purgatorio a cambio de un dolor que sintió Catalina en su costado y que le duró toda la vida.

También para su madre, Catalina logró del Señor la gracia de la resurrección, después que ésta murió sin los sacramentos. Movida de su amor al prójimo, ya fuera en su casa, en hospitales o en donde quiera que se encontrasen, atendía con admirable solicitud a los enfermos, desvalidos y abandonados. Pero a pesar de su caridad con el prójimo, una vez fue calumniada por una hermana terciaria a la que atendía, acusándola con su Priora. El Señor, para alentar a Catalina se le apareció presentándole una corona de oro y piedras preciosas y otra de espinas, diciéndole que escogiera. Contestó ella: Hace tiempo, Señor, que he renunciado a mi voluntad; pero si a mi arbitrio lo dejáis, hecha está mi elección. Y tomando con ambas manos la corona de espinas se la puso en la cabeza con tal fuerza que se le clavaron las espinas por todas partes. El Señor prometió salir en su defensa, y lo hizo haciendo que el cuerpo y rostro de Catalina fuesen luminosos, lo que fue visto por la terciaria enferma, la cual estupefacta por aquella transfiguración, pidió perdón a la santa y contó a los demás que la había calumniado.

Intimidad y Celebraciones Esponsales con Jesús
Como una consagración más formal a Dios, a los diez y ocho años, Santa Catalina recibió el largo hábito blanco y negro deseado de la tercera orden de Santo Domingo. El hecho de pertenecer a una tercera orden significaba que la persona viviría la espiritualidad Dominica, pero en el mundo secular. Ella fue la primera mujer soltera en ser admitida. A partir de ese momento su celda llego a ser su paraíso, y se ofrecía a si misma en oración y mortificación. Durante tres años vivió como en una ermita, manteniéndose en silencio y sin hablar con nadie excepto Dios y su confesor. Durante este período, había momentos en que formas repugnantes y figuras tentadoras se presentarían en su imaginación, y las tentaciones más degradantes la asediaban. Posteriormente, el diablo extendió en su alma como una nube y una oscuridad tan grande que fue la prueba más severa jamás imaginable. Santa Catalina continuó con un espíritu de oración ferviente, de humildad y de confianza en Dios. Mediante ello perseveró victoriosa, y al final fue liberada de dichas pruebas que solo habían servido para purificar su corazón. Cuando Jesús la visitó después de este tiempo, ella le pregunto: "¿Dónde estabas Tú, mi divino Esposo, mientras yacía en una condición tan abandonada y aterradora?" Ella escuchó una voz que le decía, "Hija, estaba en tu corazón, fortificándote por la gracia." En 1366, Santa Catalina experimentó lo que se denominaba un ‘matrimonio místico’ con Jesús. Cuando ella estaba orando en su habitación, se le apareció una visión de Cristo, acompañado por Su madre y un cortejo celestial. Tomando la mano de Santa Catalina, Nuestra Señora la llevó hasta Cristo, quien le colocó un anillo y la desposó Consigo, manifestando que en ese momento ella estaba sustentada por una fe que podría superar todas las tentaciones. Para Catalina, el anillo estaba siempre visible, aunque era invisible para los demás.

Su servicio al prójimo
Luego de tres años de vida solitaria en su hogar, Santa Catalina sintió que el Señor la estaba llamando en ese momento a llevar una vida más activa. Por lo tanto, comenzó a relacionarse más con los demás y a servirlos. Dios recompensó su caridad con los pobres a través de varios milagros, a menudo multiplicando víveres en sus manos, y haciendo que ella pudiera llevar todo lo necesario a los pobres, lo cual no hubiera podido lograrlo de otro modo a través de su fortaleza natural. En su ardiente caridad, trabajó intensamente por la conversión de los pecadores, ofreciendo sus continuas oraciones y ayunos. En Siena, cuando hubo un terrible brote de peste, trabajó constantemente para aliviar a los enfermos. "Nunca se la vio tan admirable como en ese momento”, escribió un sacerdote que la había conocido desde su infancia. "Siempre estaba con los que padecían por causa de la peste; los preparaba para la muerte y los enterraba con sus propias manos. Yo mismo fui testigo del gozo con que los atendía y de la maravillosa eficacia de sus palabras, que dieron lugar a muchas conversiones."

Todos sus discursos, acciones y su silencio inducían a los hombres al amor a la virtud, de tal modo a que nadie, de acuerdo al Papa Pío II, que se acercara alguna vez a ella regresaba sin ser una mejor persona. Santa Catalina era capaz de reconciliar a los peores enemigos, más a través de sus oraciones que de sus palabras. Por ejemplo, un hombre a quien ella estaba tratando de persuadir para que llevara una vida virtuosa, cuando Santa Catalina vio que sus palabras no estaban teniendo efecto, ella hizo una pausa repentina en su discurso para ofrecer oraciones por el. Sus oraciones fueron escuchadas en ese mismo instante, y un cambio radical se produjo en el hombre. Luego se reconcilió con sus enemigos y adoptó una vida penitencial. Los pecadores más empedernidos no podían resistir sus exhortaciones y oraciones en pos de un cambio de vida. Miles acudían a escucharla o solo a verla, y fueron ganados por sus palabras y por su ejemplo de arrepentimiento.

Se reunieron alrededor de la santa un grupo de fervientes seguidores. Por ejemplo, un ermitaño de edad avanzada abandonó su soledad para estar cerca de ella porque decía que encontraba más paz de mente y progreso en la virtud siguiéndola que lo que jamás hubiera hallado en su celda. Otro descubrió que cuando ella hablaba, el amor divino se inflamaba en todo su ser, y su desprecio por lo mundano aumentaba. Un cálido afecto la vinculaba a aquellos a quienes ella llamaba su familia espiritual – hijos suyos dados por Dios a quienes podía ayudar a lo largo del camino hacia la perfección. Ellos eran testigos de su espíritu de profecía, su conocimiento de las conciencias de los demás y su extraordinaria luz en las cuestiones espirituales. Ella leía sus pensamientos y frecuentemente tenía conocimiento de sus tentaciones cuando se alejaban de ella. En ese momento la opinión pública acerca de Catalina estaba dividida; varios la reverenciaban como a una santa, mientras que otros la consideraban una fanática o la denunciaban como hipócrita. Su confesor de ese tiempo, el Padre Raimundo, sería posteriormente el biógrafo de la santa.

Una conciliadora para la Iglesia
Uno de los mayores logros de Santa Catalina fue su labor de llevar de vuelta el Papado a Roma a partir de su desplazamiento a Francia. Asimismo, se la llego a reconocer como conciliadora – ella comenzó ayudando a resolver varios conflictos familiares, y luego su trabajo se amplió para incluir el establecimiento de la paz en las ciudades estados italianas. Por ejemplo, en 1375, Santa Catalina tuvo noticias a través de Fray Raimundo de que la gente de Florencia se había adherido a una liga que estaba en contra de la Santa Sede. El Papa Gregorio XI, que residía en Avignon, escribió a la ciudad de Florencia, pero sin éxito. Ocurrieron divisiones internas y asesinatos entre los florentinos, y pronto se demando su reconciliación. Santa Catalina fue enviada por los magistrados de la ciudad como mediadora. Antes de llegar a Florencia, se reunió con los jefes de los magistrados, y la ciudad encomendó toda la situación a su criterio, con la promesa de que debía ser seguida a Avignon por sus Embajadores, quienes debían firmar y ratificar las condiciones de reconciliación y confirmar cada cosa que había hecho. Su Santidad, luego de haber tenido una conferencia con ella, en admiración de su prudencia y santidad, le manifestó: "No deseo nada más que la paz. Dejo esta cuestión totalmente en sus manos; solo le recomiendo el honor de la Iglesia." Sin embargo, los florentinos no fueron sinceros en su búsqueda de la paz, y continuaron sus intrigas secretas para apartar a toda Italia de su obediencia a la Santa Sede.

La santa tuvo otra misión durante su viaje a Avignon. El Papa Gregorio IX, electo en 1370, tenía su residencia en Avignon, donde los cinco papas previos también habían residido. Los romanos se quejaban de que sus obispos habían abandonado su iglesia durante setenta y cuatro años, y amenazaron con llevar a cabo un cisma. Gregorio XI hizo un voto secreto para regresar a Roma; pero no hallando este deseo agradable a su corte, el mismo consulto a Santa Catalina acerca de esta cuestión, quien le respondió: "Cumpla con su promesa hecha a Dios." El Papa, sorprendido de que tuviera conocimiento por revelación lo que jamás había revelado a nadie, resolvió inmediatamente hacerlo. La Santa pronto partió de Avignon. Se cuenta con varias cartas escritas por ella y dirigidas al Papa, a fin de adelantar su retorno a Roma, en donde finalmente falleció en 1376.
Posteriormente, Santa Catalina escribió al Papa Gregorio XI en Roma, exhortándole firmemente a contribuir por todos los medios posibles a la paz general de Italia. Su Santidad le encomendó la misión de ir a Florencia, aún dividida y obstinada en su desobediencia. Ella vivió un tiempo allí en medio de varios peligros incluso contra su propia vida. A la larga, ella logró que la gente de Florencia se dispusiera a la sumisión, a la obediencia y a la paz, aunque no bajo la autoridad de Gregorio XI, sino del Papa Urbano VI. Esta reconciliación ocurrió en 1378, luego de lo cual Santa Catalina regresó a Siena.

Conclusión de la Vida de la Santa
Santa Catalina regreso de esta manera a Siena, donde prosiguió su vida de oración. Ella obtuvo la unión perpetua de su alma con Dios. Aunque a veces estuviera obligada a conversar con diferentes personas sobre varios y diversos asuntos, ella siempre estaba ocupada y absorta en Dios. En una visión, Jesús se le presentó con dos coronas, una de oro y otra de espinas, ofreciéndole elegir con cual de las dos se complacería. Ella respondió: "Yo deseo, Oh Señor, vivir aquí siempre conforme a tu pasión, y encontrar en el dolor y en el sufrimiento mi reposo y deleite." Luego, tomando ansiosamente la corona de espinas, se la colocó sobre la cabeza.
En 1378, cuando Urbano VI fue electo Papa, su temperamento hizo que los cardenales se distanciaran, y que varios de ellos se retiraran. Luego declararon la elección nula, y eligieron a Clemente VII, con quien se retiraron de Italia y residieron en Avignon. Santa Catalina escribió largas cartas a los cardenales quienes primero habían reconocido a Urbano, y luego eligieron a otro; presionándolos a volver a su pastor legal. Ella también le escribió a Urbano mismo, exhortándolo a sobrellevar con temple y gozo los problemas en que se encontraba, y a aplacar el temperamento que le había llevado a tener tantos enemigos. A través del Padre Raimundo de Capua, su confesor y posteriormente su biógrafo, el Papa pidió a Santa Catalina regresar a Roma. El la escuchó y siguió sus instrucciones. Ella también escribió a los reyes de Francia y de Hungría para exhortarlos a renunciar al cisma.

Información tomada de:
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